¿Cómo afecta la Navidad a nuestros impuestos? | Finutive Blog

¿Cómo afecta la Navidad a nuestros impuestos?

Se acerca la Navidad y con ello las cenas de empresa, cestas navideñas, décimos de la Lotería y otra serie de costumbres que traen consigo estas fechas tan señaladas.

Y es precisamente eso, las costumbres, lo que hace que esta serie de usos y acontecimientos tengan una serie de connotaciones en la  fiscalidad que no todos conocemos y que determinan la forma correcta de tributar y rendir cuentas con la Agencia Tributaria.

Es muy común que llegado el mes de Diciembre una empresa  obsequie a sus trabajadores con una cesta de productos navideños, lo que para el trabajador es un “regalo” que estará deseando de disfrutar con sus allegados, para la Agencia Tributaria no es más que otra forma de remuneración que tiene la empresa con su trabajador. 

Así, si Jesús tenía el poder de convertir el agua en vino, Hacienda (a sus ojos) tiene el poder y la potestad de convertir dicha cesta en un importe dinerario que está recibiendo el trabajador y que la empresa está obligada a retener en nómina al igual que hace con el resto de rendimientos que satisface a final de cada mes. Es lo que se denomina retribución en especie.

Y, ¿qué pasa con la comida/cena navideña? Pues bien, debes de tener en cuenta que, aparte de ser un bonito gesto de la empresa con sus trabajadores, también tiene una peculiaridad en cuanto a la tributación de la empresa en el Impuesto de Sociedades y es que, en la medida que estos actos formen parte de los usos y costumbres que tiene la empresa, cabe la posibilidad de que dicho gasto sea deducible en dicho impuesto al igual que las cestas de navidad.

¡OJO! Hablamos de usos y costumbres que tienen lugar en la empresa, ¿la primera cena de navidad es una costumbre? si bien queda claro que es una costumbre aceptada por la sociedad en época navideña,  la Ley del Impuesto de Sociedades en su artículo 15.e nos viene a decir que serán deducibles “los gastos que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa” por lo que la primera vez no se entiende como costumbre. Lo más correcto es no deducirnos este gasto en el primer año y así evitaremos sorpresas futuras con el fisco.

Mención aparte en estos supuestos merece otro impuesto como es el  IVA. Aquí la premisa fundamental sobre la que recae la deducibilidad de las cuotas del IVA soportado es que estas guarden una correlación con los ingresos que se van a generar en la empresa. 

Es decir, las cuotas soportadas de IVA deben de ser por operaciones que estén relacionadas con la actividad que desarrolla la empresa,  por lo tanto, tal y como menciona la Dirección General de Tributos en la consulta vinculante  V3818-15 en ningún caso el empresario podrá deducirse el IVA de  las cuotas satisfechas por la adquisición de estas cestas de navidad ni las cenas de empresa.

Sin embargo, si estos obsequios que hace la empresa tienen como destinatarios a los clientes o proveedores de la misma, la Ley del IVA sí que contempla la deducibilidad de este gasto. En concreto, en el artículo 96 de esta Ley se establece como exclusiones y restricciones del derecho a deducir: “los bienes o servicios destinados a atenciones a clientes salvo que el importe de estas operaciones tengan la consideración de gasto fiscalmente deducible en el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas o en su defecto, en el Impuesto sobre Sociedades”.

En relación a esto, la Ley del Impuesto sobre Sociedades en su artículo 15 destaca que los gastos por atenciones a clientes o proveedores serán deducibles hasta el límite del 1% del importe neto de la cifra de negocios del período impositivo.

Por lo que a resumidas cuentas, si invitamos a nuestros clientes y proveedores a una cena o almuerzo como agradecimiento por las relaciones comerciales mantenidas durante el año o simplemente para terminar de cerrar ese acuerdo comercial en el que tanto tiempo llevamos trabajando ya sea en Navidad o durante el resto del año podremos deducirnos tanto el IVA como el gasto con el límite del 1% antes mencionado.

¿Y si decidimos jugar a la Lotería de Navidad? Otra de las costumbres que nos trae la Navidad es tentar a la suerte y hacerlo de manera conjunta con todos los trabajadores que forman nuestra empresa. Si contamos con la fortuna de que el día 22 de Diciembre somos los agraciados o que, el día 6 de Enero los Reyes Magos nos han dejado un regalo en forma de unos miles de € debemos de tener en cuenta  que este premio lleva algo de carbón. 

Y esto es así por que a partir del 1 de Enero de 2013 la Agencia Tributaria empezó a gravar los premios procedentes de loterías y apuestas organizadas por la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, desde el año 2020 todo premio que supere la cantidad de 40.000 € deberá de aplicarse una retención de un 20% sobre la cuantía que exceda dicho límite.

¿Quiere decir esto que es mejor que, por ejemplo, me toque un premio de 39.000 € a uno de 41.000 € a efectos de retención?

La respuesta es claramente no, aunque en la sociedad sí que está bastante arraigada esta pregunta llevando en muchos casos al equívoco de afirmar esta cuestión.

La base imponible sujeta a este gravamen es la cuantía que exceda del límite fijado, por lo que siguiendo el ejemplo anterior, un premio de 39.000 € no estará sujeto a retención pero uno de 41.000 € sí. La cuantía de esta retención será la de aplicar el 20% a la cantidad que excede del límite de los 40.000 €:

  • 20% (41.000 € – 40.000 €) = 200€ de retención 

Es la entidad pagadora de este premio la que debe de realizar la correspondiente retención e ingresarlo en Hacienda. Desde la creación de este gravamen especial, el límite exento ha ido creciendo desde los 2.500 € para los premios celebrados antes del 5 de Julio de 2018 hasta los 10.000 € de Julio 2018 a Diciembre del mismo año y los 20.000 € que estuvieron en vigor durante el año 2019.

Si decidimos comprar un décimo de la Lotería entre varias personas, una opción que convendría realizar es adjuntar a dicho décimo un documento en el que se haga constar las personas que participan y el importe que aporta cada uno ya que, en caso de la que suerte nos acompañe, el límite exento se prorrateará proporcionalmente a la participación de cada persona en el décimo premiado.

Es muy importante acreditar la participación de cada persona ya que si, decidimos repartir el importe premiado a posteriori sin poder demostrar que dicho décimo fue comprado de manera conjunta, lo que estaríamos hablando es de una donación que realiza el comprador del décimo y como tal estará sujeta y no exenta en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones el cual variará en función de la Comunidad Autónoma en la que residan los agraciados.

Hay que tener en cuenta que dicho premio tiene la consideración de Ganancia Patrimonial en el IRPF y que deberemos incluir dicho premio en la declaración anual de IRPF.

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