Comisiones bancarias - Curso Finanzas Finutive

#8 Curso de Finanzas: Comisiones bancarias que te cargan, el porqué y si se puede hacer algo

Las comisiones bancarias son uno de los gastos más recurrentes que puede llegar a tener nuestra empresa. A veces nos parecen excesivas, y muchas otras no tenemos muy claro qué tenemos que pagar exactamente. Nunca está de más dar un repaso a las comisiones más reiteradas, con el fin de entenderlas mejor. ¿Interesados? Vamos allá:

Tipos de comisiones

Como con cualquier otro problema, antes de intentar solucionarlo o minimizarlo tenemos que entenderlo. Empecemos viendo los tipos de comisiones que nos puede cobrar un banco:

Por mantenimiento y administración

Este tipo de comisiones son las más frecuentes, y a su vez, las más fáciles de reducir o incluso evitar.  Suelen estar asociadas a la cuenta bancaria.  Se pueden negociar los términos y cantidades de este tipo de comisiones especialmente si nos vinculamos con el banco y contratamos nuevos productos y servicios. Cuanto más dinero le demos al banco a la larga, más fácil será reducir las comisiones de cada uno de los procesos por los que nos cobra.

Por transferencias

Cuando realizas una transferencia de una entidad bancaria a otra, la mayoría de los bancos suelen cobrar una comisión por ello, excepto si tienes los ingresos o recibos domiciliados. En este caso muchos clientes suelen estar exentos de este gasto.

Estas comisiones son más difíciles de negociar, pero se pueden eliminar siguiendo los requisitos de los bancos. Por otro lado, las transferencias por las que siempre nos van a cobrar comisiones son las internacionales, donde la negociación con los bancos no es una opción en general.

Por ingreso de cheques

Así como al hacer transferencias la mayoría de los bancos te cobran una comisión, muchos de ellos también te cobran por el ingreso de cheques de  una entidad bancaria diferente a la tuya.

Estas comisiones, por tanto, se pueden evitar en caso de que cambiemos de método de cobro. Como sabéis, el cobro con cheque es mucho más seguro que tener que esperar a una transferencia de vuestros clientes, que rara vez llega a vencimiento. No obstante, si tenéis claro que pagan a tiempo y no fallan, cambiar a cobro por transferencia puede permitiros ahorraros estas comisiones.

Por descubierto de cuenta

Si tu cuenta se queda al descubierto, es decir, en negativo, es muy probable que tu banco te cobre una comisión. Aunque a ti no te guste estar en negativo, a tu banco le gusta aún menos.

Este tipo de comisiones son un poco más complejas. Suelen tener una parte fija, que nos cobran por el simple hecho de notificarnos que tenemos la cuenta en negativo, y una parte variable, que depende de la cantidad que esté al descubierto.

Hay algunos bancos que permiten que las cuentas se queden en negativo si así se ha pactado previamente. De todos modos, la gran mayoría no lo permiten. La única manera de evitar esta comisión es prestar atención al estado de nuestra cuenta. Aplicaciones como la nuestra te avisa de las comisiones, pero lo que es más importante, te avisa de la cercanía del descubierto antes de que ocurra.

Por trámites con la tarjeta

En relación a las tarjetas de crédito o débito, hay una serie de situaciones en las que el banco nos puede reclamar comisiones. Entre ellas podemos encontrar la emisión de la tarjeta, sacar dinero a crédito, un duplicado de tarjeta, el cambio de divisas, etc.

 

Comisiones abusivas

Aunque las comisiones que hemos visto tienen un fondo legal, te pueden cobrar sin tener realmente motivo para hacerlo. Pensemos en estas comisiones como comisiones abusivas.

Ante una comisión abusiva, no debes quedarte de brazos cruzados. Aunque la comisión en sí sea legal y los bancos tengan derecho a reclamar, siempre puedes negociar su precio defendiendo tu valor como cliente. Contacta con tu oficina, y pon sobre la mesa todo lo que tienes asociado a esa cuenta (recibos, nóminas, domiciliaciones, saldo medio…) de este modo tienes más bazas para negociar.

 

Fecha valor

Otro concepto relevante con respecto a las comisiones es la fecha valor.  Antes de ver su relevancia, empecemos por lo básico:

¿Qué es? Con esta fecha se marca el momento a partir del cual empieza a generar intereses de manera efectiva un abono o cargo en cuenta.

Con esta fecha valor se establecen los movimientos en la cuenta para la liquidación de intereses que tanto nos molestan cuando tenemos que pagar.

 

Fecha operación

Otro concepto clave es la fecha de operación, es decir, el día en que se efectúan los apuntes en cuenta.

Digamos entonces, que nuestro banco tiene dos fechas de referencia: la fecha valor y la fecha operación. La que nos notifica es la fecha operación, que es cuando se registra operativamente, pero a nivel de intereses, hay que fijarse en la fecha valor.

 

¿Cómo entra todo esto en relación directa con las comisiones?

Veámos un ejemplo basándonos en el uso de cheques:

Supongamos que una empresa abre una cuenta en una entidad e ingresa un cheque de otra entidad de 2.000 €. Seguidamente retira 2.000 € en metálico. Esta cuenta supondremos que no tendrá ningún otro movimiento durante varios días. ¿Qué sucederá?

El día 0 (día en que se abre la cuenta) la empresa contabilizará en su cuenta de banco el ingreso del cheque y la retirada en metálico. El día 0 el saldo bancario será nulo y seguirá así durante varios días, pues se supone que la cuenta no tendrá otro movimiento (perspectiva fecha operación)

 

¿Qué aparecerá en el extracto de liquidación (fecha valor) de la cuenta que te enviará el banco?

Ha habido dos operaciones: la retirada en metálico que será adeudada con fecha valor del día y el cobro del talón que será abonado con fecha de valor dos días hábiles posteriores.

Sí, los abonos de cheque tienen fecha valor posterior a la fecha operación. Es decir, tu banco va a contabilizar como el día en el que lo ingresaste unos días después. Mientras que las retiradas de dinero tienen fecha valor ese mismo día.

Atención, porque  existe una diferencia de 2.000 € en un total de 3 días. No obstante, los gastos financieros a pagar terminarán siendo 16,66 € más la comisión por descubierto.

¿Cómo se calcula?

Pues bien, primero hay que entender que el saldo en valor es la base del cálculo de los intereses. Por otro lado supongamos (para este ejemplo) que la tasa de descubierto que te cobra el banco fuera del 10%.

Los gastos financieros a pagar se elevarán a: (2.000 x 0,10 x 3/360) = 16,66 €.

A esto deberíamos añadirle la comisión de máximo descubierto. Por tanto: ¡sorpresa desagradable para el tesorero si sólo razona en saldo contable!

Este ejemplo pone de evidencia la diferencia que puede existir entre el saldo contable y el saldo en valor y la consecuencia en términos de gastos financieros que esto implica.

 

Negociar estas cuestiones con las entidades financieras es complicado, más aún cuando no somos una gran empresa. Pero conocer las fechas valor nos asegura no tener sustos innecesarios. Si eliges a Finutive como tu tesorero de referencia, la fecha valor no nos provocará arritmias cardíacas.


Esperamos que este repaso os haya servido para refrescar conceptos, y aprender algún que otro truco.

¿Alguna otra duda? No dudéis en preguntarnos!

 

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